sábado, 12 de junio de 2010
Manjar para una princesa
Estoy maravillada de ver recipientes con leche en el refrigerador. Puede parecer tan insulso y ordinario pero no encuentro otra forma de estar más cerca de mi hija ahora que me he unido a las filas de las madres profesionistas. Ella se queda donde los abuelos mientras yo me dedico a los libros todo el día, al mismo tiempo que pienso en ella y guardo en los recipientes el valioso líquido con el que le prodigo mi amor a mi hija mientras no estoy. Me asombra mi cuerpo, que tan humano como es no se equivoca y le da lo que necesita, parece una labor tan sencilla, extraer el alimento, pero me siento en la cima del Everest cuando miro los botecitos llenos de blanco, y mejor aún, cuando veo las mejillas rubicundas, enormes y preciosas de mi muñequita, que por lo menos, de alguna forma, tiene cerca a su mamá.
miércoles, 2 de junio de 2010
Dos
Contigo se nace dos veces.
No una ni diez, nomás dos.
Como si fueras la luna y el sol
como si el alfa y el omega dejaran de antagonarse
y se decidieran por el amor.
Contigo se nace dos veces.
Dos para comenzar, para terminar
para ser uno
abrir entonces las alas
y en pares buscar el horizonte.
Contigo se nace dos veces.
Porque una no basta.
No es suficiente para sonreir
no basta para aprender
y andar sobre los pasos errados,
no basta para vivir esta vida,
una, la única.
Contigo se nace dos veces.
Porque sí.
Para vivir.
Para ser feliz.
No una ni diez, nomás dos.
Como si fueras la luna y el sol
como si el alfa y el omega dejaran de antagonarse
y se decidieran por el amor.
Contigo se nace dos veces.
Dos para comenzar, para terminar
para ser uno
abrir entonces las alas
y en pares buscar el horizonte.
Contigo se nace dos veces.
Porque una no basta.
No es suficiente para sonreir
no basta para aprender
y andar sobre los pasos errados,
no basta para vivir esta vida,
una, la única.
Contigo se nace dos veces.
Porque sí.
Para vivir.
Para ser feliz.
viernes, 23 de abril de 2010
Cuando sea grande...
Todos los días de regreso a mi casa paso por varias dulcerías, me encanta ver colgando coloridas y variadas piñatas en sus portales, como invitándome a entrar.
Lo curioso es que odio romper piñatas, las veces que de niña participé en alguna fiesta infantil rompiéndolas me sentí absurda golpeando, rodeada de gente gritando vítores y consignas "dale dale dale" o críticas como el mentado "no comió frijoles"; otras veces, la mayoría, me sentí ridícula deambulando con los ojos vendados y siendo objeto de risas de los demás (cuantos cochinos traumas, tendré que tomar terapia).
Nunca me ha gustado romper piñatas pero ellas me gustan. Adoro sus caras felices esperando que les rompan la crisma (también adoro las paradojas), con sus papelitos de colores por vestido y sus panzas rellenas de dulces, con los brazos abiertos invitándome a que se me piquen todas las muelas.
Me fascina esa invitación para entrar en las dulcerías, su olor azucarado, las voces que cuando piden precios se ensordecen por las cajas de cartón, las bolsas de papel celofán y los platos desechables; los paquetes apilados de churritos, los confetis y globos de miles de tamaños y formas para celebrar a voluntad.
Me encantan las dulcerías. Si alguna vez tengo un negocio propio, sí, ya sé, una editorial sería lo adecuado, una librería, sí, bueno, pero... me encantaría tener una dulcería, tal vez también pueda vender ahí libros infantiles.
Lo curioso es que odio romper piñatas, las veces que de niña participé en alguna fiesta infantil rompiéndolas me sentí absurda golpeando, rodeada de gente gritando vítores y consignas "dale dale dale" o críticas como el mentado "no comió frijoles"; otras veces, la mayoría, me sentí ridícula deambulando con los ojos vendados y siendo objeto de risas de los demás (cuantos cochinos traumas, tendré que tomar terapia).
Nunca me ha gustado romper piñatas pero ellas me gustan. Adoro sus caras felices esperando que les rompan la crisma (también adoro las paradojas), con sus papelitos de colores por vestido y sus panzas rellenas de dulces, con los brazos abiertos invitándome a que se me piquen todas las muelas.
Me fascina esa invitación para entrar en las dulcerías, su olor azucarado, las voces que cuando piden precios se ensordecen por las cajas de cartón, las bolsas de papel celofán y los platos desechables; los paquetes apilados de churritos, los confetis y globos de miles de tamaños y formas para celebrar a voluntad.
Me encantan las dulcerías. Si alguna vez tengo un negocio propio, sí, ya sé, una editorial sería lo adecuado, una librería, sí, bueno, pero... me encantaría tener una dulcería, tal vez también pueda vender ahí libros infantiles.
viernes, 16 de abril de 2010
Por fin
Extrañaba mucho este sitio, por fin tengo desde dónde acceder y cuando pueda, así que no quiero que haya pretexto para no postear más. Me gusta este lugar, lo que ocurre en él y lo que queda velado.
Muchas cosas pasan por mi mente ahora, estoy a una o tal vez dos semanas de cumplir uno de mis sueños más antiguos y a la vez frescos, el de traer a mi hija al mundo, y tengo muchas cosas que escribir por todo lo que pasa en mi entorno y en mi interior. Trataré de estar aquí de nuevo lo más posible, de nuevo escribiendo, de nuevo en el sueño y en el reencuentro onírico que trae todos mis demonios al exterior.
Aquí de nuevo, yo otra vez, en el diván.
Muchas cosas pasan por mi mente ahora, estoy a una o tal vez dos semanas de cumplir uno de mis sueños más antiguos y a la vez frescos, el de traer a mi hija al mundo, y tengo muchas cosas que escribir por todo lo que pasa en mi entorno y en mi interior. Trataré de estar aquí de nuevo lo más posible, de nuevo escribiendo, de nuevo en el sueño y en el reencuentro onírico que trae todos mis demonios al exterior.
Aquí de nuevo, yo otra vez, en el diván.
domingo, 5 de julio de 2009
Malena

Pienso en Silvestre, en el invierno porteño
Quiero cantar el tango como Malena. Tener la infancia de Malena para que mi voz se enamore de un alondra y con su magia me haga sombras en el timbre, gozos en el alma, versos tan amargos como el llanto del bandoneón.
Quiero ser la canción de Malena envuelta en alcohol, recordar mi pena y dejarla salir, que cada nota gotee de mis ojos, encajar en mi tímpano las blancas y las negras, estallar el silencio.
Fresca la tarde para la canción amarga de Malena, para rumorear los tangos de ella tan buena, de llanto tan dulce como el del bandoneón.
Quiero ser la canción de Malena envuelta en alcohol, recordar mi pena y dejarla salir, que cada nota gotee de mis ojos, encajar en mi tímpano las blancas y las negras, estallar el silencio.
Fresca la tarde para la canción amarga de Malena, para rumorear los tangos de ella tan buena, de llanto tan dulce como el del bandoneón.
miércoles, 24 de junio de 2009
De título pendiente...
He descubierto, la mera verdad no sé si con gusto o sin él, que hay cosas que olvidé que hacía y me gustaba hacer, no sé si se deba a que mi vida ha cambiado, a que he cambiado yo y a que en definitiva el carácter se reajusta con los años. Hay cosas que extraño, detalles muy simples que en definitiva debo retomar y hay otros que no puedo porque la vida es así, aprender cosas nuevas y aceptar que hay otras que simplemente hay que erradicar. 
1. Cantar en la ducha; siempre escogía una canción antes de abrir la llave y la cantaba durante el baño. El eco de la regadera me encantaba y parecía que siempre cantaba bien.
2. Tocar canciones de rompe y rasga… cómo disfrutaba a mi gaviota negra…

1. Cantar en la ducha; siempre escogía una canción antes de abrir la llave y la cantaba durante el baño. El eco de la regadera me encantaba y parecía que siempre cantaba bien.
2. Tocar canciones de rompe y rasga… cómo disfrutaba a mi gaviota negra…
3. Actuar; debería buscar un grupo amateur de adultos.
4. Bailar; la misma que la anterior.
5. Comer y comer sin engordar (a eso me refiero con cosas que hay que erradicar).
6. Ir con mis papás en carretera, puebleando, preguntando cada hora si ya vamos a llegar…
7. Salir con Jaco una tarde lluviosa, al cine, salir y platicar horas en el coche.
8. Pintar cosas en el vapor de las ventanas cuando llueve.
9. Ir al gimnasio, sudar y sudar.
10. Usar sombreros. ¿on tan?
martes, 12 de mayo de 2009
30

Hoy es mi cumpleaños treinta y estoy feliz. Tengo muchas cosas buenas que la vida me da y sé que vienen muchas mejores, también agradezco estar rodeada de tanta gente hermosa. Por ahora tengo muchos pendientes, mucho trabajo, muchos proyectos concretándose, y por ello no he podido escribir últimamente, pero no quise dejar pasar la oportunidad de presumir mis 30. Gracias a aquellos que comparten mi felicidad.
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