jueves, 20 de enero de 2011

Despidiendo a un amigo

Nunca será bueno el día en que uno despide a un ser que ama hasta el tuétano, nunca podrá serlo cuando se tiene que despedir a un amigo. Estoy tan lejos de él y no sé si alcance a llegar a tiempo para darle un beso, abrazarlo y desearle buen viaje, el último, a ese cachito de pelos que me amó y que yo amé tanto. No sé si vaya hoy o mañana, pero es lo de menos, así como es lo de menos si conservar sus cenizas, si enterrar  o no, aunque sí es mucho querer guardarlo en la memoria. Así que escribo para él ahora que todavía está y que sabe que lo amo. De verdad quiero estar ahí para abrazarlo, pero estoy en el aeropuerto llorando como una chiquilla mientras escribo esto.
Pienso que hasta tuve una premonición, justo anoche que soñé la muerte de una chica parecida  a Virginia Wolf, tan enferma, caotizada e incomprendida como ella. Justo hoy que él, al que amo tanto, despidió hace 13 años a su ser que todavía ama hasta el tuétano. Así es ella, se pasea entre uno sin que podamos hacer nada.
Morris, Juli (en mi vientre) y yo
Me quedo con ese cachito de pelos en mis fotos del álbum, en mis recuerdos, en los 15 años tan maravillosos que vivimos juntos, y luego pienso en mis otros niños, en el día que les toque partir, me voy a volver a morir poquito, pero luego sonrío porque sé que cuando llegue a casa me llenarán de babas y de pelos, y de amor, el más genuino que jamás tendré sobre la tierra.
Busqué el asiento más apartado en la sala B del aeropuerto, para llorar a gusto... y confieso que me hace falta un abrazo.
Morris Alfonso Tejeiros y Caballero, mil besos por siempre y para siempre, a donde quiera que vayas.

jueves, 13 de enero de 2011

En el corazón de una Moira


Hablaban las Moiras del dolor, de las heridas, de la fe, del amor, de con qué intensidad se viven todos esos y la magnitud con que la perciben los demás. Hablaba yo del terrible y a la vez maravilloso año que fue el anterior, y es que ese mero es el que tuvo la carne al descubierto y con limón, el mismo que trajo la bendición del corazoncito moldeado y cubierto de sonrisas, el mismo que mantuvo unidas a las Moiras y en un péndulo sus gargantas y espíritus.  Al final, haciendo un balance y un recuento, después de todo, es bueno rescatar que aunque no parezca, la fe sigue ahí –en la forma que a cada quien le sirva–, el dolor sigue ahí luchando por desaparecer y recordándonos lo humanos que somos y los hombros amigos que tenemos como mástiles en la tormenta; que las heridas poco a poco se van convirtiendo en cicatrices, al ritmo que cada quien le ponga; y el amor… el amor sigue siendo amor por fortuna. Nunca dirá una Moira “ánimo”, porque las Moiras creen en el dolor que se purga, en el llanto que cura, en la sonrisa silente que saca de los peores abismos. Y ahí está el amor, y ahí está la fe y ahí está la cura, purgando las lágrimas en tazas de café.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Bienvenida la vida


Es momento del balance anual, de cierres fiscales, de reportes finales. Todavía faltan un par de semanas para que termine este revolucionario año, pero por si las dudas yo voy bajando el telón (no quiero que me agarren las prisas y quedarme estampada en el ciclorama).
Ha sido un año particularmente difícil, afortunadamente hermoso. Este año sufrí como nunca antes en mi vida, física y emocionalmente, pero el dolor me hizo una mujer fuerte y como dijo Moira PZ “hay que ser muy mujer para vivir”. Lloré diez mil lágrimas en cada mejilla pero también sonreí para siempre, convertirme en madre ha puesto el sol en mis labios. Se redujo y se multiplicó la familia. Hubo quien me bendijo con su maldición, entonces crezco. Ha sido año de aprendizaje, de evolución, de amores, mares y desamores.
Reafirmé el amor de familia, de hermanos, de padres, de madre, de hermanomos y amigos casi hermanos, de esposa. Aprendí a confiar y a creer en mi sexto sentido. Me atreví a perdonar, a cambiar, a reconocer y rectificar mis errores, y lo mejor de todo es que creo que aprendí a amar, conocí la libertad.
Cierro varios ciclos y abro otros que pintan de maravilla. Empecé el año con una terrible tristeza y puedo decir que soy muy feliz y que mi fe y esperanza están puestas en cada día, en el presente, en todos los actos de mi vida.
Gracias a los que compartieron conmigo el 2010, mis buenos y mis malos momentos, a los que creen en mí, a los que me quieren y sonríen al verme feliz. Gracias a todos por ser mi mástil en medio de la tormenta, mi guía cuando estaba ciega, mi sonrisa en tiempos de aguas amargas. De muchas, distintas, infinitas formas me ayudaron a ver quién soy y de qué está hecho mi corazón.
Gracias genuinas (cada quién sabe bien lo que hizo por mí).
Mientras cae el telón esta terca Herminia aplaudirá de pie la sonrisa de Julieta.

martes, 14 de diciembre de 2010

Soñando siempre contigo

Wislawa Szymborska
La primera vez que leí este poema lloré tanto que casi me quedo sin lágrimas. Lo he sufrido en carne viva y he muerto de tristeza. Pero estoy de pie y ahora que lo leo me sigue pareciendo tan cierto y tan bello como cada lágrima que se me fue en las mejillas. Es de Wislawa Szymborska, de mis favoritas, de mis favoritos.

Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo...

Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
No vuelo sobre él, de él no huyo
Entre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.
No es mi voz el canto del pez en la red.
Ni de mi dedo rueda el anillo.
Estoy demasiado cerca. La gran casa arde
Sin mí gritando socorro. Demasiado cerca
para que taña la campana en mi cabello.
Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped
que abriera las paredes a su paso.
Ya jamás volveré a morir tan levemente,
tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,
como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca. Oigo el silbido
y veo la escama reluciente de esta palabra,
petrificada en abrazo. Él duerme,
en este momento, más al alcance de la cajera de un circo
ambulante con un solo león, vista una vez en la vida,
que de mí que estoy a su lado.
Ahora, para ella crece en él el valle
de hojas rojas cerrado por una montaña nevada
en el aire azul. Estoy demasiado cerca,
para caer del cielo. Mi grito
sólo podría despertarle. Pobre,
limitada a mi propia figura,
mas he sido abedul, he sido lagarto,
y salía de tiempos y damascos
mudando los colores de mi piel. Y tenía
el don de desaparecer de sus ojos asombrados,
lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,
Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.
En la punta de cada una de ellas, para su recuento,
Se han sentado ángeles caídos.

Versión de Elzbieta Borkiewicz

jueves, 23 de septiembre de 2010

Metáfosis


Hoy quiero saber pintar y soñar con alas de dragón.
Cuando viaja sola mi mente en círculos abiertos y pausados
y no se restringe a pestañeos, cavilaciones, profundos agujeros negros 
en el espacio interior de mi conciencia.
Quiero saber pintar las alas, el dragón, las estrellas en su nuca 
y las plumas de su nunca cansado corazón.
Pintarle de amarillo el espíritu y cantarle su canción de cuna en Si bemol
Hoy que la metáfosis es y se presenta,
que come cereal de tibia leche materna
quisiera pintarle a mis alas un dragón .

lunes, 20 de septiembre de 2010

suceguera

ni ebla        agualiza            sin ojos

                 caminacorto      y su              elegandante

tun tun       bastonmano      de noche

                 perifoliado        anda             antes

ha sé         brailear            de textos    

                 dedos               a lo          brujo

pies de      mago                ze zé  


                 míralo               late do         contraexpande

él ahí        brillaquebrilla      sin luz

viernes, 10 de septiembre de 2010

túyo en penumbra

Entonces vi cómo la luz alumbraba un poco tu cara. No supe qué me maravilló más, si la falta de ganas de saber qué atravesaba tu mente o el sencillo cuadro que estaba ante mis ojos.


Eras tú, sin nombre, sin pasado, sin futuro, con tu agitada respiración de sueño profundo, sólo tú con ese gesto que no significa nada en mi vida ni en la tuya, tú sin tu vida ni la mía.

Era yo mirándote en el instante en que me desprendí de la memoria, el mismo en que tampoco fui yo madre, hija ni mujer; yo sólo así mirándote sin pensar en el amor, el pasado, el futuro o la vida.

Tú dormido. Yo en gozo nocturno.
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