miércoles, 18 de marzo de 2009

Instante permanente

Durante un vuelo a la gran capital leía un artículo que alejó los malos pensamientos acerca de sobrevolar durante media hora sobre una ciudad que apenas se miraba debajo de la neblina; el artículo me remitió a lo que alguna vez he escrito, a lo que han escrito Lady Mondegreen y Campanas de Belén, así que tal parece que sigue siendo un tema recurrente para mí.

Ana Clavel, en su artículo publicado en Letras Libres*, habla sobre Rogelio Cuéllar y su trabajo fotográfico hecho a escritores importantes (Octavio Paz, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, entre otros) y su visión desde el lente.

Dice lo que muchas veces he pensado, que más allá de “robarse” el alma del fotografiado se trata de la búsqueda del testimonio del soy, del aquí estuve, del una vez fuimos, esa vez, justo como ese momento, el instante permanente.

La autora cita la comparación de una pintura con la fotografía “Una pintura es un asunto de distorsión creativa, y una fotografía es un asunto de selección creativa”, entonces,me pregunto si el poeta que escribe el instante de una fotografía crea su propia distorsión.


*Ana Clavel, "Del deseo a la mirada a la imagen", Letras Libres, año XI, núm. 123, marzo de 2009, pp. 72 y 73.

jueves, 5 de marzo de 2009

El relojero

Tic tac tic tac tic tac. Me acuerdo de Sylar, pero no se trata de eso. El sábado llevé al fabuloso pasaje que está enfrente de Catedral un reloj para reparar; buscando el localito donde recuerdo haber ido muchas veces con mi mamá cuando era niña, pasé junto al local de escamochas, junto al de los dulces típicos, junto a las joyerías, hasta llegar al palacio donde además de ser relojeros tienen la gracia de rediseñar tu nombre; y no sólo eso, además del nuevo diseño, lo hacen impronunciable.
En el sobrecito en el que guardan cada pieza para reparar, el señor relojero anotó que se trataba de un "relo", que había que repararlo, que iban a ser "75 pesos" y resulta que ahora me llamo "Hliana".
Pienso en qué grafías pondría un lingüista para pronunciarlo, en cómo lo leería un niño que está aprendiendo a leer, o si deberá ayudarme un japonés a saber cómo decir que me llamo.
Por lo pronto, en lo único que puedo pensar es que a mis casi treinta años un desconocido señor relojero vino a ponerme un nombre que me encanta, y yo sólo puedo pensar en aspirarlo (hhhhhliana).
¿Cómo saber qué pensó el señor don relojero al poner dos consonantes tan incompatibles en castelllano?

lunes, 2 de marzo de 2009

Júrame...

Me dijo que si un día lo dejo me dedicará esa canción "...que aunque pase mucho tiempo, no olvidarás el momento, en que yo te conocí..."; yo pienso en los años veinte, un gran vestido holgado, el collar de perlas y la voz más prístina que pueda cantar "que no hay nada más profundo que el cariño que te di". Mientras pienso en lo mucho que debe sentir para siquiera pensar que algún día puedo dejarlo, imagino la calle oscura con charcos profundos, la luna enmarcando una pareja que musita "bésame, con un beso enamorado, como nadie me ha besado desde el día en que nací"; y él aprieta mi cintura mientras yo siento una nostalgia que no me pertenece, mientras canta muy bajito en mi oído "quiéreme hasta la locura, y así sabrás la amargura que estoy sufriendo por ti".

miércoles, 18 de febrero de 2009

Los changuitos

Ayer paseábamos con Gus por el parque, y lejos, supongo que una cuadra más allá, cerca de la avenida, se oía la típica musiquita de triciclo de los helados (o camioncito, dependiendo de la modernidad y presupuesto del señor vendedor de nieves). Esa musiquita que tal vez para muchos signifique algo de la infancia: oír el carrito, la musiquita, lejos, entrar corriendo por el pasillo de la casa "mamááááááááááá, un heladoooooooooooooooo, prontooooooooooo" y en tizna sale la madre (si bien nos iba) a darnos dos pesos o no sé cuanto costaban, y "corre, dile que pare, grítale, que se vaaa", y corría uno tras el carrito a pedir uno de vainillla.
Pues la dichosa cancioncita se llama "The Fea Waltz", misma que aquí en México conocemos como "Los changuitos".
Se las dejo, pa que recuerden un poquito esas tardes en casa jungando cuando de pronto la carita se nos iluminaba con la posibilidad de disfrutar de un helado sabor (pon aquí tu favorito).

sábado, 7 de febrero de 2009

X CECIL

Les dejo el link para la convocatoria al

10º CECIL

CONGRESO ESTUDIANTIL DE CRÍTICA E INVESTIGACIÓN LITERARIAS

Universidad Autónoma Metropolitana

http://decimocecil.blogspot.com

sábado, 24 de enero de 2009

En el lodo

Inhala.

Exhala.

Que no te escuchen
es mejor si sacas el aire de a poquito.
Están ahí, a tus pies,
van a golpearte otra vez.
No te muevas
que el lodo se quede con tu sangre
y con tu miedo.

Que tus oraciones lleguen a tu madre
–dile que corrí mucho
lo suficiente
que me tiré en el lodo
que fui muy rápido
que no me di cuenta
que no sufrí–

De nuevo el frío cañón
roza tus piernas, tu sexo.
Te jalan los pies
y no sabes si respirar
o morirte ya.

viernes, 9 de enero de 2009

Delgado hilo rojo

Vinieron a buscarme las palabras porque no tengo nada que decir.
El moka, los dedos de queso, el silencio sazonado en mentas hace fuerte la conciencia.
Será que estoy en el centro, sólo mirando como vuelan las hojas, cómo caen livianas a mis pies.
Será que la sonrisa del día se ha hecho una cueva en donde guardo los tres sueños, las tres edades, tus tres nombres.
Será que el silencio se ha hecho palabra eterna entre los seres unidos por el hilo rojo, ese que no se rompe a pesar de la espuma que nos sale por la boca.
Es que quiero ser roble, estar de pie, ser maquinista de trenes que ya no anuncian telegramas, que no arrebatan llantos, que llegan puntuales a las 6:50.
Es que este nuestro cuarto me envuelve en su penumbra, en el regocijo del silencio que es el tropo elegido para hablar de la sangre bendita.
Es el dolor de ser falange perfecta, es la dicha de vivir en un cuarto propio.

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