miércoles, 18 de agosto de 2010

Palabritas para arrullar a un chimpancé pequeño

Las ranas y el hada de cristal


Un niño tenía cuatro ranas, eran las más hermosas que nunca se vieron sobre la tierra, las más amorosas, agradecidas y buenas amigas ranas. El niño daba paseos por las tardes, después de terminar sus labores de la escuela, para disfrutar del bosque con sus amigas ranas ya que el aroma a pino les encantaba.

La tarde en que el viento soplaba con más frescura y el niño y sus amigas paseaban con alegría, un hombre malo se presentó ante ellos y se llevó a las cuatro ranas en una bolsa pequeña. El niño no pudo hacer nada, ya que el hombre era más fuerte que él y daba zancadas más largas que él cuando corría; así, el niño se quedó solito en el bosque llorando lágrimas de cristal. De pronto se presentó ante sus ojos una hermosa hada de enormes alas. –¿Qué te pasa niño, por qué me has invocado?, preguntó el hada, –¿yo te invoqué? Pero si sólo estoy llorando porque perdí a mis amigas ranas, dijo el niño, –sí, dijo el hada, cuando un niño llora lágrimas de cristal es porque necesita ayuda muy especial que sólo yo, el Hada de Cristal, puedo brindarle. El niño, sorprendido, le dijo –pero mis lágrimas son las de siempre, –aunque tú no lo notes, cada brillo de tus lágrimas es del cristal más fino y hermoso, pero dime, ¿en qué puedo ayudarte? El niño le contó al hada lo que ocurrió con sus amigas y ella le dijo –Yo puedo ayudarte, sólo que para que mi magia surta efecto el deseo que tengas tienes que pedirlo con mucho amor, la magia no funciona sin amor. –Yo quiero mucho a mis amigas ranas, ellas comparten su tiempo conmigo, me escuchan, me acompañan y juegan conmigo, así que tengo mucho amor en mi deseo. El hada, complacida, aceptó ayudarlo, y con un movimiento de sus alas recorrieron al instante todo el bosque hasta llegar con el ladrón de ranas.

El hombre malo era un cocinero de la comarca y era dueño del restaurante más famoso, al que toda la gente iba por los deliciosos platillos de rana que preparaba. Estaba listo para sacar de la bolsa a las cuatro ranitas y cocinarlas para deleitar a sus comensales. En un santiamén llegaron a su restaurante el niño y el Hada de Cristal. El niño le gritó al hombre malo: –¡hombre malo, libera a mis amigas ranas! –¡No! Las prepararé para deleitar a mis clientes. –Por favor, señor, ellas son mis amigas, son especiales y las quiero. –No niño, la gente de la comarca sólo come ancas de rana y necesito prepararlas para tener trabajo y alimentar a mi familia. El hada intervino: –Señor cocinero, usted no es un hombre malo, escuche a este niño que ha depositado todo su amor en sus amigas ranas, yo, el Hada de Cristal, se lo pido. El hombre malo, que finalmente no era tan malo, dijo –No soy malo, yo necesito trabajar para alimentar a mi familia, a la gente le gusta la comida con ranas. –Hagamos una cosa, dijo el hada, como sé que usted no es malo, le obsequio el don de la alta cocina, así, siempre podrá preparar platillos deliciosos y los comensales jamás volverán a comer platillos con ranas, así, las amigas del niño volverán a su lado. El hombre dijo, –Gracias Hada de Cristal, eres muy amable, gracias por darme el don, preparé cosas deliciosas para todos. Con magia, de la pequeña bolsa salieron saltando las cuatro ranitas a los brazos de su amigo el niño; el hada agitó sus alitas y en un instante despareció dejando un rastro de cristales brillantes. El niño y sus amigas volvieron a caminar felices por el bosque.

jueves, 5 de agosto de 2010

Defectuosas cavilaciones

Acá nomás, pensando.

Esta semana he hecho cosas que nunca antes, jamás, me hubiera atrevido. Supongo que es parte de la magia de crecer. Estoy de viaje con mi hija (más familia me acompaña pero lo crucial es que viajo por primera vez con ella), no creí poder hacerlo porque es pequeña, porque soy primeriza, porque me aterra que le pase algo. Pero ella crece y yo también.

Anduvimos en Xochimilco buscando ajolotes, en el mercado de las flores, comiendo quesadillas de flor de calabaza; nos sorprendió la lluvia de vuelta al coche y corrimos y corrimos, y ella con una sonrisa en el rostro se divertía mientras yo sufría por guarecerla del agua.

Tlahuac nos recibió con la familia, qué cosa más maravillosa verlos de nuevo, recordar viejos tiempos, andar por calles antiguas, de artes viejas, viejos amores y costumbres... hasta ganas me dieron de echarme machincuepas como estúpida adolescente. Me jodí la columna pero me divertí horrores.

Fui a Chapultepec a remar al lago, a tostarme bajo un sol que se resistía a salir del todo, a comer churros. Caminé por paseo de la Reforma, me tomé fotos en la silla que bien pudo haber salido de Alicia en el país de las maravillas. Me subí al metrobús y disfruté caminar sola por las calles de la gran capital.

El caso es que vuelvo a la casa en la  que pasé retazos de feliz infancia, volví al andén, el mismo en el que mi abuelo me esperaba con los brazos abiertos, tenía las mismas bancas de madera, ahora con un perfecto barniz, el mismo piso y el gran ventanal custiodando las mismas plantas. El mismo lugar, ahora remodelado, pero la nostalgia, los recuerdos, la magia de estar de nuevo aquí es la culpable de esta desordernada cavilación.

jueves, 29 de julio de 2010

Ahora*

Yo soy yo
tú eres tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres tú
yo soy yo.

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
será maravilloso
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a mí mismo
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a ti
cuando intento que seas como yo quiero
en vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres tú y yo soy yo.

Fritz Perls


*Gracias lobo

miércoles, 28 de julio de 2010

Un viejo post para Gus

Esto lo escribí en octubre de 2007, lo recupero de mi antiguo blog.

Bailarín de trapo
Para Gus, mi bailarín de trapo

Ojalá todo fuera como tu mirada.
En ella inicia el descanso, el juego de tardes soleadas,
el ritmo que genera el vaivén de mis pensamientos.
Que estuvieras conmigo todo el tiempo
y que tu abrazo me pacificara el alma,
que tu sonora respiración calmara mi locura de a centavo.
Quisiera no tener que desear tanto que sólo estuvieras tú
en mi espacio, que sólo tú llenaras mi vida
de miradas dulces y de besos de larga lengua.
Pero lo deseo porque no hay nada más limpio en el mundo
porque nada más puro que tu compañía,
nada más cierto que tus francas ganas de estar conmigo.
Bailarín de trapo mordido,
ensuciador de aguas,
destrucción masiva por instinto.
Ojalá vinieras a teñir de tu color mi espacio.


sábado, 10 de julio de 2010

Nostalgias

De pronto recuperé mis chinos. Con tanto desorden hormonal se habían ido y yo triste, que ni me sentía que era yo. Ahora volvieron pero no llegaron solos.

Trajeron ese antiguo deseo de la guitarra de las tardes noches en que cantábamos desgarrándonos el corazón, unas veces con chelas, otras no, pero siempre con un dolor que en unos era genuino y en otros compartido.

Vinieron a mi cabeza los días jóvenes en que la zona C era, en que bailábamos siguiendo los cuadritos del piso; el día de en que hacía panditas; cuando la madrugada nos alcanzó a M y a mí en la azotea del edificio y el sol nos despertó, mala leche. Recuerdo el día de la partida de Z, llorando en las escaleras de su departamento; el día en que gracias  a V mi silla de la oficina fue a parar junto a la secretaria cascarrabias.El día que fuimos al depa de A en Omalas. Pienso en AH siempre conmigo, llorando, riendo, pero siempre conmigo como el ángel que cobija mi sombra.

También los conciertos de reggae con E, de ska, las pachanguitas sabrosas en que bailaba hasta la madrugada. Cuando íbamos a los bares porque tocaba con su banda.

Los días enteros contigo J, tú sabes cuales, con libros, música, muchas palabras, pizza,  tú y yo siempre abrazados, la vida contigo.

Será la lluvia; será que me vi en el espejo y vi a la mujer de antes, de hace mucho, convertida en la de hoy, con una gota de cielo en sus brazos, con una vida recorrida, con otra entera por delante; esta que hoy quiere ser mejor, que quiere ser feliz.

jueves, 1 de julio de 2010

Desde los escombros

Herminia yace bajo los escombros
gris
sombría
yerta.

Ella recuerda la ciudad soleada
los puentes
los interminables caminos de flores frescas
perfumadas
la mano que ansiosa le prestaba su calor.

Desde la hecatombe la ciudad
se llenó de polvo.

Ella se cubrió de rocas
con sombras vistió su cuerpo
y está ahí, bajo los escombros.

En el ataúd de su cuerpo sabe
que pronto será tiempo de pulverizar su manto
de fabricarse con polvo las alas
con tierra los huesos.

Herminia sabe que no habrá ciudad más bella
desde la hecatombe
que nunca se verán mejores flores
ni mejores caminos
que los construidos con su cuerpo.

sábado, 26 de junio de 2010

El adiós que implica la bienvenida

Hace cinco años, aproximadamente abrí un blog con mi novio, empezaba la onda bloguera, todo mundo estaba abriendo uno y como yo no sabía qué rollo era ese, pues él me invitó a participar y acepté. Le pusimos Vida de monos porque siempre nos han gustado los primates, tenemos libros, apodos y gran afición de ellos y por ellos y comenzó la era primática. Muchas entradas ocuparon espacio en la web, desde ñoñadas cuando íbamos al cine, críticas, canciones que nos gustan y cuanta cosa nos pasaba por la mente. La evolución es imperdonable, y gracias a ello un buen día abrí este blog personal e independiente y él conservó el otro, sin embargo lo abandonó un poco.


Un día comentábamos que lo había abandonado y le dije que ya no participaría como administrador en su blog para que él pudiera hacer algo con él. Un par de días atrás me dijo que quería retomarlo, volver a escribirlo, mantenerlo, modificarlo y me preguntó “¿qué harás con todas tus entradas?” Me cayó un hielo en la cabeza.

Entré a la vieja vida de monos y empecé a borrar memorias, a guardar las que me interesan en un archivo de Word, y así, recorrí mi vida con él, mi maestría, el nacimiento de mis sobrinas, cómo crecía nuestro perro, nuestra boda, la vida en familia, nuestras vacaciones, nuestras idas al cine, la muerte de mi tía, los conciertos memorables, la poesía que en su momento me acompañó… en suma los últimos cinco años de mi vida.

Es la cosa más terrible y a la vez más beneficiosa que he hecho en mi vida. Lloré con cada post borrado, con cada memoria, cada fotografía, cada comentario de amor, de diversión, con cada palabra navegante en la web he llorado.

Me he dado cuenta de lo efímera que es la vida y lo duro que es dejar ir las cosas, las ideas, las palabras, pero los recuerdos jamás se van. Nada es eterno, le comenté a Lady Mondegreen en una entrada que puso sobre la desmitificación de las palabras. No lo es la vida, no lo es el amor, no lo es la vida en pareja, no lo es la poesía, no lo es la palabra. Sin embargo, el dolor que se siente al dejar partir el testimonio de los últimos cinco años de mi vida me recuerda que estamos aquí de manera transitoria, que la gente que nos rodea, esposo, familia, amigos, mascotas, sólo están aquí para compartir con nosotros; que nacemos solos y moriremos solos y que no hay nada más maravilloso que cultivar el espíritu en individualidad para compartir lo más maravilloso que tenemos con los que más queremos.

Gracias a todos aquellos que comparten su vida conmigo. Son mis compañeros de viaje.
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