miércoles, 3 de septiembre de 2008

Adiós estreptococo

La bacteria decidió abandonarme.
No sé qué día entró en mi cuerpo, pero una mañana mi brazo se durmió, meses después mi pierna se entumió hasta hacerme cojear, hasta hacerme sentir ochenta años en mis menos de treinta. El colmo fue cuando una mañana la "tortícolis" me impidió llegar al trabajo viendo al frente, parecía yo una de esas teiboleritas de plástico con un alambre enterrado pa' menear la cadera, sólo que tenía jodido el cuerpo en lugar de echar candela. Mientras todo esto ocurría visité dos médicos distintos en varias ocasiones, siempre porque no aguantaba el dolor del brazo, en la columna y en la pierna, y pues, vitamina B, algo pal dolor, desinflamantes también, todo me lo zampé y nada, hasta esa gloriosa mañana en que mi "tortícolis" no era tal (por eso la entrecomillada) sino que mis nervios estaban hechos trizas y me torcí tanto que fui a parar a la cruz verde, en donde me inyectaron no sé qué cosa que me hizo dormir durante dos días.
Por fin caí en manos sabias que descubrieron que tenía un estreptococo alojado cerca de la columna, cuyo abceso me oprimía los nervios del lado izquierdo de mi cuerpo... después de 5 meses de mioterapia paravertebral, ajustes de columna, masajes en los ganglios, un drenado de anginas e inyecciones de Bencetazil (lo odioooooo, duele mucho) estoy sanota y me han dado de alta. Casi chillo, me cae, ya brinco, salto y corro feliz por los campos.
Qué bueno que se fue, ojalá que no piense volver.

2 comentarios:

El Macaco dijo...

Muy bien mamemo ya mandamos a la bacteria a la chingada, ahora vamos a mandar a la gaver al gobierno... està bien desvarié.
Felicidades

Lady Mondegreen dijo...

Estoy encabronadamente contenta de saberte sana y lista pa lo que sigue.

Abrazos fuertes

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