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lunes, 13 de marzo de 2017

Árido compás

Eres sal
arena
granito que llena el vacío del cuerpo.
Eres exceso de sal
resaca antigua.
Eres piel cansada
cáscara sobre las venas que arden.
Eres grieta
roca partida tu corazón
necio palpitar
romper del tiempo.
Eres tierra estéril
canon sin respuesta.

jueves, 19 de enero de 2017

Moravafilias

El amor está en donde tiene que estar. No obstante el miedo, las pruebas de vida, el agitado mundo que habitamos. Mientras comemos, mientras dormimos, en esos lugares en donde las charlas se prolongan, se crean historias fantásticas, se educa, se aprende, se llora. Aquí en donde somos humanos que reímos lo mismo que sufrimos, en donde ser humano con todas las diferencias y coincidencias es lo primordial. En esta casa el amor está en donde tiene que estar.

jueves, 17 de marzo de 2016

Que salga el sol

Esta soledad entera, eterna.
Este eterno roble que no tiene permiso de doblarse,
que tiene las raíces tan gruesas, tan profundas,
que tiene tantas ganas de doblarse, doblegarse
lanzarse a la corriente del río que le espera con las aguas abiertas,
listas para envolverle en húmedo, lastimero abrazo.

Sobrevivir a esta inmensa soledad.
Ser capaz de no doblar las rodillas,
de no dejar salir el llanto ante tanto abandono,
ante las alas cortadas
y el corazón pulverizado.

Es esta perra vida que se ensaña
con las ganas de vivir
de los que tiene más ganas
más razones para hacerlo.

A qué viene esta miseria,
de qué va traer el estómago volteado,
los ojos húmedos, hinchados de tanto llanto
que no sale
que no quiere
que no se siente liberado.

A lo lejos sus risas,
sus riñas constantes,
su luz pequeña e intensa
reconstruye la vida
y deja salir el llanto.

Mirar sus ojos cansados,
su vida que sucede
que es real
que permanece.
Ver su luz encendida
alumbrar la más densa niebla.

Escucho
miro
los vivo.
Extiendo el cuerpo.
Mañana por fin saldrá el sol.

domingo, 22 de junio de 2014

Domingo

La noche de un domingo sabe a leche tibia.
Sabe a beso de niñas dormidas después de regalarse tres mil carcajadas,
a dulce de arroz
a soplo de viento fresco que se cuela en línea curva de columna vertebral.

Esta noche de domingo sabe a casa de sueños,
ronquera sinfín,
ausencia de espantos
porque ¿verdad mamá que los monstruos no existen?
porque no hija, sólo que tú lo desees.

Y es que me guardo en las poquitas horas
que le quedan de vida a este domingo,
en la pluma que no encuentro,
en el goce eterno de una casa pequeña
muralla de seis que se han jurado amor eterno.

Me refugio en esas brevísimas horas para escuchar el canto de los grillos,
el romance de las ranas que se han sumido en la eternidad del silencio.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Tempestad

Eres la tempestad en calma,
te elevas a voluntad,
golpeas,
giras y te eriges en monolítico arrullo.

Tu violenta caricia me da la paz de tu nombre,
esa que no he conocido
desde que eras semilla en mi tierra fértil.

Soy mujer de certezas,
ocasos y amaneceres siempre en su justo momento,
tú eres mujer de madrugadas en ascenso,
a destiempo,
de modos torrenciales,
intensos.

Somos el toro y el escorpión,
la tierra y el agua,
la tempestad en calma.
Somos risa y carcajada,
dicha en la agonía,
principio y continuar en el  horizonte.

Tengo la calma,
la voluntad,
la dimensión del amor.
Tienes la fuerza,
la pasión,
la suave, mínima, perfecta tempestad.

lunes, 12 de agosto de 2013

Certezas


Madrugada, estás despierta como yo.
Lo sé porque tus caricias en el interior de mi vientre son fuertes,
casi suaves, casi violentas.
Sin duda estás revolucionando mi mundo.

Eres la certeza del amor.

Cuento los días para verte,
sentir tu cuerpo cálido,
pegarte a mi pecho y alimentarte,
contemplarte mientras duermes
-no hay gozo mayor para una madre que ver la perfección de sus hijos
aún dentro de toda la gama de defectos que pueden llegar a tener-.

Muero por conocer los tuyos, tus defectos,
por escuchar tu respiración
tu risa
tus desvelos.
Ansío verte parpadear, asir mi dedo en tu puño,
mi vida entera en tu manera de mirar el mundo,
pintar de azul celeste mi sonrisa.

Eres la más bella luna de octubre que jamás haya conocido el universo
-aunque tenga la extraña sensación de que llegarás en noviembre
a retar con vida a todos los muertos-.

Sé que sabes de lo que hablo,
justo ahora, mientras escribo,
te agitas y pronuncias ecos en mi vientre.

Has sido concebida en la conciencia plena de la voluntad,
del amor, de la humanidad.
Eres la certeza del amor,
del presente, del deseo,
de dos que un día
se miraron entre sí y se sintieron mutuos,
se quisieron trascendidos
y se decidieron amados para siempre
-lo que sea que ello signifique-.

Eres la certeza de esa existencia,
eres esa voluntad.

Eres la paz de nuestra vida Irina.

martes, 18 de diciembre de 2012

Conclusiones de una moira en martes

Las lecciones más valiosas han venido a mí de las personas más sencillas, en los momentos que parecen más intrascendentes. Un café como pretexto y las muchas ganas de charlar con las moiras me llenaron de esa paz que tanto me transmiten y de esa sabiduría que me inyecta de fuerza cada que nos vemos.
La charla acerca de la familia, la profesionalización, la salud, los terrores financieros y el pequeño puñado de canas que recién nos han aparecido, para muchos parecería insulsa, cotidiana, incluso obligada, para ponerse al día, para seguir compartiendo, para conservar amistades, o para mostrarnos "irreconocibles" ante aquellos que esperan otra cosa de nosotros, que creen que ya no somos las mismas personas. La charla con las moiras me dice más de lo que enuncia; contra todo pronóstico me recuerda quién soy, por qué hago lo que hago (aunque una vez más suene absurdo) y que es muy probable que el secreto de la felicidad esté en vivir con paz, a tiempo, en tiempo, sin prisas ni añoranzas.
Le doy vueltas al asunto y pienso que hoy me gusto como soy, con todo lo que implica, que jamás volvería a ser joven y que tampoco quiero ser más vieja. Por nada del mundo volvería a la juventud que me ha representado un largo camino para tener la experiencia que hoy tengo, la mente y el corazón que hoy ocupan mi cuerpo. Durante todo este tiempo he aprendido a confiar, a perdonar, a ofrecer perdones, a amar, a forjarme la vida. Tiempo al tiempo, dicen, vida a la vida, digo yo.

martes, 24 de julio de 2012

Cuadro para un recuerdo

El aroma a chile pasilla y su respectivo caldo en ebullición ambientaban mi alrededor mientras terminaba de ordenar la cocina. De pronto sonó lo que completa el cuadro para un recuerdo: Del perdón. Qué cosa tiene esa canción que de pronto me llevó dos años atrás. 

Esa tarde pensaba cosas con nostalgia, saltaba de una a otra en desorden pero siempre con una sensación gris. La fecha, la gente, la misma luna, de pronto me trajeron los motivos. "El perdón", dicen, "significa recordar sin que duela". ¿Y qué hay de recordar aunque duela? ¿Y qué hay de recordar sin rencor, sin odios, sin reproches, pero cada que se recuerda una lágrima hace su aparición? ¿Ese no es dolor? ¿Tampoco es perdón? ¿Entonces qué es? Hasta ahora para mí recordar ha representado la evolución, el "ya pasó, y mira cuánto dolió, entonces vale la pena".

No sé si fabrico mis propios pretextos porque no me sirven los que conozco, no puedo recordar sin dolor, pero tampoco quiere decir que no lo he superado. Tal vez parece contradictorio, es más, tal vez lo es, pero de pronto uno hace lo que puede con lo que tiene, o finalmente uno hace lo que quiere. Y dice la canción "..tal vez no es comprensible el texto en sí, tampoco yo lo soy, en fin", y no, tampoco lo soy yo, en fin.

Será que las emociones se me vienen y me apachurran la conciencia, siempre, siempre, aunque sean añejas; será que esta mujer se niega a dejar de sentir, aunque ello representen lágrimas rodando hasta la siguiente vida.

Total que limpiaba la cocina y terminé limpiando un poco el corazón. Tal vez algún día deje de recordar. Tal vez sea mañana festeje un segundo aniversario.

viernes, 18 de mayo de 2012

En par y en paz

Acciones. Esta noche me quedo con ellas a falta de temas de conversación. Hace tiempo que las palabras huyen de mí, simple, pero contundente y aterrador. ¿Qué hace alguien que trabaja con palabras si ellas deciden un día salir por la ventana huyendo del fantasma? Es que no se dan cuenta de que son puentes tendidos al sol de mayo entre pisadas paralelas, no saben que son la puerta a la conciencia de los otros y de uno mismo. Sinvergüenzas se alejan de mi boca, de mi mente y me dejan sin razones para estar. Hasta esta mañana creí que estaba en un hoyo profundo y que caía en él sin remedio, hasta que escuché la frase "la vida se construye a diario". Es tan estúpidamente simple y estoy segura de que lo había escuchado antes y de que incluso con seguridad la usé como consejo para alguien más, pero cuando llegó hoy, en el justo momento todo tuvo sentido y decidí callar, hacer un viaje interno, echar los pasos adelante en silencio para ver si algo con sentido se manifestaba y me daba ánimos para comenzar a desenmarañar los hilos de mi conciencia. Y así fue. Las acciones unen, para siempre, o separan, para siempre. Hoy cerramos un ciclo que se abre en otro lado, un cachorro que rescatamos de la muerte se fue con su nueva familia y me mostró que la mía está más unida que nunca. Me mostró que hay gente maravillosa en el mundo y que extiende las manos cuando uno más lo necesita; me enseñó a valorar más la vida de aquellos que se dedican al rescate de animales son las personas que necesita el mundo para preservar los valores y el corazón de los demás, además de la vida de los animales mismos; que a pesar de las lágrimas que lloré por su partida sé que mi trabajo fue completo, de corazón y que esta probablemente sea de las enseñanzas más importantes que le deje a mis hijos: el respeto por la vida, la de uno y la de los demás, la de los seres vivos, la del planeta. No importa lo que sean y hagan de su vida, si llevan en su corazón la certeza de que cambiar la vida de alguien cambia la de uno mismo, yo puedo morir tranquila y esa es mi misión más importante, ese es el reto que tengo como madre, lo tomo, lo acepto con verdadero orgullo.
La acción que comenzó hace dos meses rescatando a un cachorro de tres meses con el fémur y la cadera fracturados por atropellamiento, arrancarlo de la muerte, me deja muy claro y como golpe en el ego, en el corazón, que camino de la mano de un hombre maravilloso, que ve la vida como yo, con el que no necesito palabras, ni compartir política ni religión, música o literatura, compartimos la pasión por la vida y con eso me quedo, aún sin palabras para conversar por ahora.
Ya veremos cuando encuentre las palabras perdidas. Comienzo ahora un viaje de introyección.

sábado, 21 de abril de 2012

Placeres sabatinos

Mientras disfruto mi soledad en el auto, oyendo a Deff Lepard, pienso en los desencantos, en la gente que dice que siempre está y sin menor remordimiento desaparece. Por un instante me siento rockera, irreverente, mala, porque los desapareceré de mi vida, porque soy la Rock y tengo el control.
En esas estaba cuando el tiznado Murphy se manifestó con su mísera ley y se descompuso el auto, no sonó más Deff Lepard, me olvidé de los que me olvidaron y asumí que soy una partícula de polvo en la gran ciudad.


domingo, 29 de enero de 2012

Fuga de cariño

Esta noche me pregunto si ella me quiere. Por segunda vez se escapó de nuestra casita en la colina, sé que le gusta la parranda porque la encontraron mis vecinos en casa de otros vecinos, en plena carne asada; la verdad es que la imagen de Fuga (mi hermosa perrita orejona) departiendo con ellos la pachanga, pidiéndoles carne y cervezas me hace gracia, pero luego me abismo y pienso en si me quiere. La encontró una amiga, rescatista, creo que más bien Fuga la encontró a ella, vagaba en la calle, peleaba por comida, padecía mastitis por la leche podrida de los cachorros que nunca amamantó; estaba flaca, deprimida, adolorida, desconfiada. Tenía mañas, muchas, difíciles de erradicar, que nos costó mucho trabajo quitar, modificar, aceptar; estábamos acostumbrados a Gus, un pan de dulce gigante que lo único que hace es amar y portarse bien. Era un reto, muchas veces la desesperación me llevó a pensar en que hice mal en adoptarla, en modificar mi vida por darle hogar a un nuevo perro, porque es difícil aceptar su forma de ser, pero es fácil de amar. Esta noche me pregunto si me quiere porque se ha ido un par de veces, porque siempre duerme en la cama con nosotros y ahora, mientras escribo, no está, se quedó abajo en su rincón favorito del sillón, descansando, seguro pensando en su odisea y en la carne asada con los vecinos. Probablemente me pregunto si me quiere por pura tragedia griega mía, porque tiene un hogar, una familia, una cama caliente, comida diario y agua fresca, compañía, besos infinitos de Sakura, amores de Gus, amares de nosotros. A poco más de un año de su llegada, el amor es definitivo, la preocupación por ella, porque sea feliz con nosotros, porque viva feliz siempre está, porque sigue siendo difícil su manera de ser, pero no es difícil de amar. Creo que si ella me quiere se ha vuelto intrascendente. Buenas noches Fuga, acá te espero, a la hora que quieras venir a dormir.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Esas no deseadas soledades

No sé qué pasa hoy que Ismael García está hoy cante y trove en mi cabeza, en mi nostalgia. Yo también escribía cartas, no a La Habana, más cerquita, pero mis lágrimas le daban la vuelta al mundo cuando extrañaba, cuando la cama estaba vacía y cuando la ropa lucía tan sola, tan dura en el perchero. Y es que son terribles las distancias y temibles las soledades, pero uno aprende, se curte, se sabe fuerte, se reconoce como una roca en la adversidad, digamos que es la parte positiva de una soledad no deseada. Es en esas no deseadas soledades cuando uno decide ser un superviviente con toda el alma, aunque en realidad se sienta como un barco golpeando contra un iceberg. Es en esas no deseadas soledades cuando uno lanza una maraña de paja para que ruede tras del que se ha ido y le cuente cuánto se le extraña, cuánto se le necesita, cuánto se le ama. Y uno como roca toma decisiones, ilusas, torpes, ciertas. Y uno como roca espera, inmóvil, erosionando el corazón. Y uno como roca se instala en el guardapolvo de la puerta para que no se cierre, para que el amor entre de nuevo, si puede, si quiere, si está vivo. Todo es dudoso. Lo cierto es que la espera vale la pena, por si sí, por si no, porque de todos modos uno gana; uno gana porque pierde, uno gana porque reconstruye. Ay Ismael, mira lo que has hecho.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El hombre en el espejo

Esta mañana mientras pensaba en los 26 cuerpos encontrados en tres camionetas en el lugar en donde vivo, mientras me horrorizaba lenta y pesadamente, mientras la desolación, la tristeza, la impotencia, el qué será de mi país, de mi hija que apenas empieza a "disfrutarlo", qué será de todos que vamos hacia un hoyo lleno de petróleo, sonaba  incesante en mi cabeza Man in the mirror de Michael Jackson.Sonaba porque recién escuché la versión remasterizada (que por cierto me encantó, me suena a que está un poco godspell), pero también sonaba porque sé que es lo mínimo que cada quien puede hacer por cambiar su vida, la vida de todos.  Si cambio yo, influyo en mi hija y en lo que me rodea. Espero que sea una cadena de cambios y de esperanza.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Besos para dormir de noche

Día largo. Diez treinta pe eme, manejando por la carretera, de pronto en la soledad y negritud del camino suena Daydreamer y comencé a imaginar mi día en dibujos animados, borrosos, difuminados, en blanco y negro, como la noche, como mi corazón dividido en tres.
Él habla y habla, mientras trato de concentrarme paso diapositivas de indios, de vírgenes, de niños sin madre y de caníbales, y yo escucho, admiro; luego vuelvo a mis pensamientos, me voy, me pierdo.
Mi caricatura corre hasta su cama, las joyas de la reina -que no son otra cosa más que mis viejos y usados aretes, collares, anillos, que saca diez mil veces y diez mil veces vuelve guardar-, el osito amarillo tirado en el piso, sus pantuflas de cerdo rosa, su cobija azul, su leche y su sonrisa. Me cuelo en la casita sin que me vean, sin que me huelan, y lo veo a él, empeñado en disfrutar todos los besos, todas las sonrisas que nos tocan, en preparar las bolitas de carne, en pasear a los perros, en sonreír porque es feliz en donde está, porque está en donde quiere estar.
Y yo sigo acá, hablar, sonreír, cumplir, sentir que la vida es dura, que hay que desangrarse el alma, rebanarse los sesos para llevar esta vida que cuesta tanto, esta que vale la pena vivir; y mi caricatura sin color persiste entre sábanas y besos, entre sonrisas y bailes de gimnasia y yo me pregunto, si la vida dura vale la pena o si el amor se cuenta porque un solo beso de ella, uno de él son la eternidad, porque las miles de sonrisas en mi cabeza, en mi piel, son las mismas que sólo estoy imaginando.
Once pe eme, vuelvo a poner Daydreamer, porque llegué a casa, porque no hay nadie junto a la puerta, todos adentro, duermen, sueñan, y yo me dispongo a descansar.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

El himno de los muertos

Hay muchos en los que pienso hoy, todos queridos, todos extrañados. Mis abuelos, mi tía, mi amigo, mi perro.  Lo cierto es que el día de hoy me sirve para recordar lo mucho que los quise, que los quiero, lo mucho que hacen falta, la maravillosa transición que hicieron con su muerte. Para ellos,

El himno de los muertos

Así se dirigían al muerto,
cuando moría.
Si era hombre, le hablaban,
lo invocaban como ser divino,
con el nombre de faisán.
Si era mujer, con el nombre de lechuza.
Les decían:
"Despierta, ya el cielo se enrojece,
ya se presentó la aurora,
ya cantan los faisanes color de llama,
las golondrinas color de fuego,
ya vuelan las mariposas".
Por eso decían los viejos,
quien ha muerto, se ha vuelto un dios.

Netzahualcóyotl


jueves, 29 de septiembre de 2011

Oportunidades

Toma I: está chueca
La vida da múltiples oportunidades. Los últimos meses de mi vida he tenido varias a mi alcance, y lo mejor de todo es que me he decido a tomarlas. Hasta pensé que me iba a morir porque he estado cerrando círculos a lo bruto, pero no, no tuviera tanta suerte este mundo para librarse de mí.

Hace tiempo que buscaba en Facebook a quien fue mi mejor amiga durante la prepa. Le perdí la pista por broncas que ahora me parecen insulsas y tal parece que viví catorce años creyendo cosas que no eran (esa es una buena noticia). La busqué sin éxito y un día hace algunas semanas me agregó, me dio harto gusto. Luego me la encontré en el Flashmob que hicimos en Centro Magno; platicamos atropelladamente, con emoción, rápido, con las ganas de sentarnos a tomar el café que nos debíamos desde hace más de una década. Resulta que ella vive en donde viven mis papás y voy a diario desde hace más de un año, desde que nació Sakura.
Toma II: ¡está peor!

Hoy nos vimos con amigos y me dio la impresión de que el tiempo no ha pasado. Hablamos de la vida, del amor, de cómo la vida nos ha madurado, golpeado y abrazado.

Llegué a casa feliz de estar con ellos, de tener la oportunidad de verlos de nuevo, de recordar y charlar. Llegué feliz de haberme dado la oportunidad de aceptar que la vida me dijo en tan poco tiempo "hey, ahí está Ile, ya pasó el tiempo, dense un abrazo".
Toma III: fiu, algo decente.
Sonrisa catorce años contenida

Eso hicimos. Gracias Ile por ser tan igual a como eras, por hacerme sentir que el tiempo no ha pasado,que somos en esencia las mismas, que he crecido y que he aprendido a perdonar y a ofrecerte mil disculpas. No sé qué nos depara la vida, pero no quiero perderme la oportunidad de conocerte de nuevo.

Te abrazo.


martes, 6 de septiembre de 2011

De ayeres y desprendimientos

Esta tarde me despedí de mi cochecito, el único que he tenido, un Atos, yo le decía en mi cabeza siempre mi zapatito azul. Me emociona mucho el nuevo coche, pero despedirme del zapatito va más allá de motor, llantas y transporte. En cuestión de minutos hice un repaso de mi vida, en específico los últimos casi siete años, los mismos que tenía con mi Atitos. Sin ánimos de parecer superficial, diré que lo voy a extrañar.
En él me deshice de uno de los miedos más grandes de mi vida, andar por las calles con un fierro alrededor, entre otros fierrotes amenazantes, yo quería las calles para mí sola, y en él, me deshice del miedo. Recuerdo la primera vez que manejé sola de regreso a mi casa, era un diez de mayo y estaba feliz porque me dieron medio día e iba a comer con mi madre. La ruta que había trazado en mi cabeza la cambiaron, estaban arreglando la Glorieta Colón, iba sudando, temblando, temía sentirme perdida y no me detuve hasta llegar a mi casa. Me bajé llorando.
El día que me lo entregaron, 15/04/05
En él iba a la maestría y me sentía tan feliz, tan independiente. Fui a llevar una invitación de la boda y regresé con premio, el gran Gus venía en brazos de mi amiga Rosi, así que le tocó estrenar coche. Luego, me casé con J. No quise adornarlo porque no quería llamar la atención, quería manejar yo misma hasta el lugar en donde nos casamos, pero mi papá prudente me hizo desistir, gracias papá, era una novia y no me había dado cuenta. Le cupo una lavadora, un baúl, muchas cajas de libros, dos libreros y un chorro de amor, tanto que todavía no se termina.
Años después, una mañana de abril le rogué a J. que lo llevara a lavar a conciencia, porque ese día, o al otro, llevaríamos a casa nuestra pequeña Sakura y quería que fuera como una reina.
Luego fuimos por Fuga, nos encontramos con Luzanna en un parque, le pusimos una cama atrás y la nena iba como una diva en el asiento de atrás.
Nunca creí que un armatoste de fierros, hules, trajeran a mi memoria varias de las cosas más importantes de mi vida. No creo que sea casualidad que vengan a mi mente tantos amores y fechas especiales, tantas ganas de seguir rodando mi vida.
Ahora va el Atitos con su nuevo dueño, que lo cuidará seguro mejor que yo.

martes, 2 de agosto de 2011

Una carta para ti

Hoy platicaba con una buena amiga (casi hermana) sobre lo poco que nos hemos visto últimamente y lo invariablemente cerca que de todos modo estamos. Me dijo que quiere hablarme para contarme cosas buenas de su vida y no para lamentarse de tal o cual cosa que le pasa o que me pasa y hacer una eterna quejica. Yo contesté lo que debía, si no es para eso, ¿para qué estamos los amigos?

Me quedó mi frase en la cabeza, ha ido venido en cada alto y siga, en cada carril de derecha o izquierda, mientras me estacionaba, mientras preparaba unas quesadillas para cenar (confieso que hice una pausa para arrullar a mi pequeño chimpancé) y trato de aclarar mis ideas al respecto mientras escribo.

¿Para qué estamos los amigos? Para divertirnos, lamentarnos, amarnos, mentar madres y echarnos a perder los unos a los otros. Yo no sé si soy o no una buena amiga, pero sé que tengo buenos amigos. No los cuento por decenas siquiera, al contrario, en mi caso aplica “de lo poco bueno” y me siento muy afortunada por ello.
A mí no me importa si llamas a las tres de la mañana llorando o riendo, o nomás, porque te dio el insomnio desvelado y quieres  platicar. Tampoco me importa si eres una queja eterna, ya saldremos adelante. Y si me buscas para reír, chidísimo, a mí también me hace mucha falta orinarme a carcajadas.

Me dicen las malas lenguas que si de pronto me siento sola es que tengo que conocer más gente, otra, que hagan cosas distintas, que me retroalimenten distinto. Yo les digo a las malas lenguas que te necesito a ti, con tus demonios y tus sonrisas. Que vengan esas otras personas a poblar mi mundo, a compartir experiencias de vida, pero que te quede claro que para llenarlo, estás tú.

Te mando un fuerte abrazo. Te extraño.

lunes, 18 de julio de 2011

Dedos

Esto es lo que delinean sus dedos; qué maravilloso encontrarlo de sorpresa. Es como un beso en una mañana fría. Una revolución de color, de amores, de sombras, de su nombre que ya era mucho antes que su cuerpo.

martes, 28 de junio de 2011

Un poco sobre ser madre

Lanzó un débil quejido. Cuando llegué a su recámara estaba sentada dentro de su cuna, debajo de su velo contra los mosquitos, con un puchero que decía "mami, no puedo dormir". La abracé, susurrando amores se fue durmiendo, de vez en vez tocaba mi rostro, mi cabello, como para cerciorarse de que seguía allí en eterno abrazo.
A veces me pongo a pensar en qué momento llegué a ser madre, de qué manera aprendí muecas, sonidos, risas, canciones y juegos para comunicarme con ella; cómo es que J. y yo somos padres y usamos el callado idioma que inventamos, después de su primer respiro, para hablar de ella.
Sakura está enferma, nada grave, pero han sido días que me abruman pensando si hago bien tal o cual cosa, hablándole a su pediatra (quien paciente me explica qué hacer y cómo y contesta todas mis llamadas). Me abruman porque no hay gramática perfecta que me enseñe a ser madre ni amores que no lloren cuando sé que no está del todo bien.
Lo que está más que bien es que me respondo que llegué a ello de la manera más sencilla y genuina (absurda, de hecho): siendo madre. Desde que vi la prueba de embarazo positiva, durante cada semana que aprendía cómo iba creciendo, hasta que sentí todo su hermoso cuerpo saliendo del mío y me di cuenta de que soy una guerrera por y para ella.
Porque gracias a Sakura he aprendido que no hay sacrificios en esto de ser madre. Hay dedicación, esfuerzo, ganas de mirar para siempre esa sonrisa y oir su gruesa voz llenando mi espacio.
Alíviate preciosa, aquí está tu madre para cuidarte y amarte para siempre.
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