viernes, 18 de mayo de 2012

En par y en paz

Acciones. Esta noche me quedo con ellas a falta de temas de conversación. Hace tiempo que las palabras huyen de mí, simple, pero contundente y aterrador. ¿Qué hace alguien que trabaja con palabras si ellas deciden un día salir por la ventana huyendo del fantasma? Es que no se dan cuenta de que son puentes tendidos al sol de mayo entre pisadas paralelas, no saben que son la puerta a la conciencia de los otros y de uno mismo. Sinvergüenzas se alejan de mi boca, de mi mente y me dejan sin razones para estar. Hasta esta mañana creí que estaba en un hoyo profundo y que caía en él sin remedio, hasta que escuché la frase "la vida se construye a diario". Es tan estúpidamente simple y estoy segura de que lo había escuchado antes y de que incluso con seguridad la usé como consejo para alguien más, pero cuando llegó hoy, en el justo momento todo tuvo sentido y decidí callar, hacer un viaje interno, echar los pasos adelante en silencio para ver si algo con sentido se manifestaba y me daba ánimos para comenzar a desenmarañar los hilos de mi conciencia. Y así fue. Las acciones unen, para siempre, o separan, para siempre. Hoy cerramos un ciclo que se abre en otro lado, un cachorro que rescatamos de la muerte se fue con su nueva familia y me mostró que la mía está más unida que nunca. Me mostró que hay gente maravillosa en el mundo y que extiende las manos cuando uno más lo necesita; me enseñó a valorar más la vida de aquellos que se dedican al rescate de animales son las personas que necesita el mundo para preservar los valores y el corazón de los demás, además de la vida de los animales mismos; que a pesar de las lágrimas que lloré por su partida sé que mi trabajo fue completo, de corazón y que esta probablemente sea de las enseñanzas más importantes que le deje a mis hijos: el respeto por la vida, la de uno y la de los demás, la de los seres vivos, la del planeta. No importa lo que sean y hagan de su vida, si llevan en su corazón la certeza de que cambiar la vida de alguien cambia la de uno mismo, yo puedo morir tranquila y esa es mi misión más importante, ese es el reto que tengo como madre, lo tomo, lo acepto con verdadero orgullo.
La acción que comenzó hace dos meses rescatando a un cachorro de tres meses con el fémur y la cadera fracturados por atropellamiento, arrancarlo de la muerte, me deja muy claro y como golpe en el ego, en el corazón, que camino de la mano de un hombre maravilloso, que ve la vida como yo, con el que no necesito palabras, ni compartir política ni religión, música o literatura, compartimos la pasión por la vida y con eso me quedo, aún sin palabras para conversar por ahora.
Ya veremos cuando encuentre las palabras perdidas. Comienzo ahora un viaje de introyección.

2 comentarios:

Lady Mondegreen dijo...

Hicieron una gran labor, de admirarse. Ojalá que como bola nieve genere más y más.

Jacobo Moreno dijo...

En Par funcionamos mejor.

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