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lunes, 7 de noviembre de 2011

Besos para dormir de noche

Día largo. Diez treinta pe eme, manejando por la carretera, de pronto en la soledad y negritud del camino suena Daydreamer y comencé a imaginar mi día en dibujos animados, borrosos, difuminados, en blanco y negro, como la noche, como mi corazón dividido en tres.
Él habla y habla, mientras trato de concentrarme paso diapositivas de indios, de vírgenes, de niños sin madre y de caníbales, y yo escucho, admiro; luego vuelvo a mis pensamientos, me voy, me pierdo.
Mi caricatura corre hasta su cama, las joyas de la reina -que no son otra cosa más que mis viejos y usados aretes, collares, anillos, que saca diez mil veces y diez mil veces vuelve guardar-, el osito amarillo tirado en el piso, sus pantuflas de cerdo rosa, su cobija azul, su leche y su sonrisa. Me cuelo en la casita sin que me vean, sin que me huelan, y lo veo a él, empeñado en disfrutar todos los besos, todas las sonrisas que nos tocan, en preparar las bolitas de carne, en pasear a los perros, en sonreír porque es feliz en donde está, porque está en donde quiere estar.
Y yo sigo acá, hablar, sonreír, cumplir, sentir que la vida es dura, que hay que desangrarse el alma, rebanarse los sesos para llevar esta vida que cuesta tanto, esta que vale la pena vivir; y mi caricatura sin color persiste entre sábanas y besos, entre sonrisas y bailes de gimnasia y yo me pregunto, si la vida dura vale la pena o si el amor se cuenta porque un solo beso de ella, uno de él son la eternidad, porque las miles de sonrisas en mi cabeza, en mi piel, son las mismas que sólo estoy imaginando.
Once pe eme, vuelvo a poner Daydreamer, porque llegué a casa, porque no hay nadie junto a la puerta, todos adentro, duermen, sueñan, y yo me dispongo a descansar.


miércoles, 28 de julio de 2010

Un viejo post para Gus

Esto lo escribí en octubre de 2007, lo recupero de mi antiguo blog.

Bailarín de trapo
Para Gus, mi bailarín de trapo

Ojalá todo fuera como tu mirada.
En ella inicia el descanso, el juego de tardes soleadas,
el ritmo que genera el vaivén de mis pensamientos.
Que estuvieras conmigo todo el tiempo
y que tu abrazo me pacificara el alma,
que tu sonora respiración calmara mi locura de a centavo.
Quisiera no tener que desear tanto que sólo estuvieras tú
en mi espacio, que sólo tú llenaras mi vida
de miradas dulces y de besos de larga lengua.
Pero lo deseo porque no hay nada más limpio en el mundo
porque nada más puro que tu compañía,
nada más cierto que tus francas ganas de estar conmigo.
Bailarín de trapo mordido,
ensuciador de aguas,
destrucción masiva por instinto.
Ojalá vinieras a teñir de tu color mi espacio.


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