lunes, 12 de agosto de 2013

Certezas


Madrugada, estás despierta como yo.
Lo sé porque tus caricias en el interior de mi vientre son fuertes,
casi suaves, casi violentas.
Sin duda estás revolucionando mi mundo.

Eres la certeza del amor.

Cuento los días para verte,
sentir tu cuerpo cálido,
pegarte a mi pecho y alimentarte,
contemplarte mientras duermes
-no hay gozo mayor para una madre que ver la perfección de sus hijos
aún dentro de toda la gama de defectos que pueden llegar a tener-.

Muero por conocer los tuyos, tus defectos,
por escuchar tu respiración
tu risa
tus desvelos.
Ansío verte parpadear, asir mi dedo en tu puño,
mi vida entera en tu manera de mirar el mundo,
pintar de azul celeste mi sonrisa.

Eres la más bella luna de octubre que jamás haya conocido el universo
-aunque tenga la extraña sensación de que llegarás en noviembre
a retar con vida a todos los muertos-.

Sé que sabes de lo que hablo,
justo ahora, mientras escribo,
te agitas y pronuncias ecos en mi vientre.

Has sido concebida en la conciencia plena de la voluntad,
del amor, de la humanidad.
Eres la certeza del amor,
del presente, del deseo,
de dos que un día
se miraron entre sí y se sintieron mutuos,
se quisieron trascendidos
y se decidieron amados para siempre
-lo que sea que ello signifique-.

Eres la certeza de esa existencia,
eres esa voluntad.

Eres la paz de nuestra vida Irina.

2 comentarios:

Humungus dijo...

que profundidad de pensamiento..
que profundidad de sentimiento..
que manera de plasmar las sensaciones..
que manera de compartir las emociones..
sin duda se logran percibir los detalles...

Iliana Avalos dijo...

Qué triste que apenas leo tu comentario. Muchas gracias por la visita. Un gran saludo.

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