martes, 6 de septiembre de 2011

De ayeres y desprendimientos

Esta tarde me despedí de mi cochecito, el único que he tenido, un Atos, yo le decía en mi cabeza siempre mi zapatito azul. Me emociona mucho el nuevo coche, pero despedirme del zapatito va más allá de motor, llantas y transporte. En cuestión de minutos hice un repaso de mi vida, en específico los últimos casi siete años, los mismos que tenía con mi Atitos. Sin ánimos de parecer superficial, diré que lo voy a extrañar.
En él me deshice de uno de los miedos más grandes de mi vida, andar por las calles con un fierro alrededor, entre otros fierrotes amenazantes, yo quería las calles para mí sola, y en él, me deshice del miedo. Recuerdo la primera vez que manejé sola de regreso a mi casa, era un diez de mayo y estaba feliz porque me dieron medio día e iba a comer con mi madre. La ruta que había trazado en mi cabeza la cambiaron, estaban arreglando la Glorieta Colón, iba sudando, temblando, temía sentirme perdida y no me detuve hasta llegar a mi casa. Me bajé llorando.
El día que me lo entregaron, 15/04/05
En él iba a la maestría y me sentía tan feliz, tan independiente. Fui a llevar una invitación de la boda y regresé con premio, el gran Gus venía en brazos de mi amiga Rosi, así que le tocó estrenar coche. Luego, me casé con J. No quise adornarlo porque no quería llamar la atención, quería manejar yo misma hasta el lugar en donde nos casamos, pero mi papá prudente me hizo desistir, gracias papá, era una novia y no me había dado cuenta. Le cupo una lavadora, un baúl, muchas cajas de libros, dos libreros y un chorro de amor, tanto que todavía no se termina.
Años después, una mañana de abril le rogué a J. que lo llevara a lavar a conciencia, porque ese día, o al otro, llevaríamos a casa nuestra pequeña Sakura y quería que fuera como una reina.
Luego fuimos por Fuga, nos encontramos con Luzanna en un parque, le pusimos una cama atrás y la nena iba como una diva en el asiento de atrás.
Nunca creí que un armatoste de fierros, hules, trajeran a mi memoria varias de las cosas más importantes de mi vida. No creo que sea casualidad que vengan a mi mente tantos amores y fechas especiales, tantas ganas de seguir rodando mi vida.
Ahora va el Atitos con su nuevo dueño, que lo cuidará seguro mejor que yo.

4 comentarios:

El Macaco dijo...

Que bonito Ili, al final del día las cosas materiales nos pueden dan recuerdos bellos. Gracias por todo.

Herminia Guardagujas dijo...

Gracias corazón, por animarme a comprarlo. :D

Imani dijo...

no es materialismo... es amor... es una parte de nuestra vida... en mi primer coche llorè una decepciòn amorosa, choquè, cantaba a voz en grito, vajò mil veces a la central de autobuses a recoger troveros... un coche no es materialismo, son momentos, encuentros, reencuentros y desencuentros... ahora toca vivir nuevos momentos con el nuevito... abrazos azulds

Herminia Guardagujas dijo...

Gracias Imani, ahora toca seguir rodando :D Abrazos hermínicos

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