Eres sal
arena
granito que llena el vacío del cuerpo.
Eres exceso de sal
resaca antigua.
Eres piel cansada
cáscara sobre las venas que arden.
Eres grieta
roca partida tu corazón
necio palpitar
romper del tiempo.
Eres tierra estéril
canon sin respuesta.
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
lunes, 13 de marzo de 2017
jueves, 6 de octubre de 2011
Bajotierra

Nadie puede culparme por escribirte, Herminia
ni por dejar las luces prendidas del camino, para que me
sigas
para que vengas a decirme que la tierra está en el mismo
lugar.
Así es siempre, me dijiste,
y yo me levanté y te seguí los pasos para ver el mundo
ese en el que haces las veces de mucama de sueños
de cocinera de espantos.
Nadie puede venir a decirte Herminia
que no supiste corregirme la cordura
ni pintar de negro la
alcoba
que se empeña en mojarme los pies hasta despellejarlos
y se obsesiona con descarrilar la vacuidad de mi reflejo.
Te hace falta bañarte en sol, me dices,
y me quedo pensando en las sonrisas que emanan de sus rayos
en las lágrimas sonoras que se secan a gotas
que limpian con calor mis córneas dilatadas.
Yo soy quien no entiende de sueños, te digo
y me regreso buscando las huellas que dejé en el camino
contrario
las que borré con olvido, con ganas de tierra.
sábado, 13 de agosto de 2011
Lluvia en las piedras
Herminia sale de las piedras cuando hay lluvia
cuando parece que el cielo se rompe de tanto tronar
y de tanto que caen del cielo las puntas
que agujeran su corazón.
Sale para dejar que lo penetren
que caven hondo
para que salgan chorros de sangre como emociones
como la vida que se le va mientras ve pasar a los perros.
Y es que con ella sale su vida
esa en la que lo sabe todo.
La lluvia le trae a la memoria
las risas compartidas
las lágrimas y los cantos,
los rezos en la punta de la lengua de las beatas
y las ganas de ser cigarra.
Y es que ella sabe de soledades
de huecos en la punta de las pestañas
de ecos que caen callados en las esquinas de su corazón perforado.
Y es que Herminia conjuga verbos
como rayos de luna en el monte
aullidos de lobo en si bemol.
Cigarra, ave fénix, beata, prostituta renovada,
Herminia quiere ser la palma de la mano de los muertos
para dejar de predecirles la vida
-o la muerte que es lo mismo-
para empezar a escribir salmos que los lleven a bien morir debajo de las piedras.
Que caiga entonces la lluvia
les perfore el corazón
y canten
y lloren
y escriban historias en las palmas de las manos de los que se han ido a vivir.
cuando parece que el cielo se rompe de tanto tronar
y de tanto que caen del cielo las puntas
que agujeran su corazón.
Sale para dejar que lo penetren
que caven hondo
para que salgan chorros de sangre como emociones
como la vida que se le va mientras ve pasar a los perros.
Y es que con ella sale su vida
esa en la que lo sabe todo.
La lluvia le trae a la memoria
las risas compartidas
las lágrimas y los cantos,
los rezos en la punta de la lengua de las beatas
y las ganas de ser cigarra.
Y es que ella sabe de soledades
de huecos en la punta de las pestañas
de ecos que caen callados en las esquinas de su corazón perforado.
Y es que Herminia conjuga verbos
como rayos de luna en el monte
aullidos de lobo en si bemol.
Cigarra, ave fénix, beata, prostituta renovada,
Herminia quiere ser la palma de la mano de los muertos
para dejar de predecirles la vida
-o la muerte que es lo mismo-
para empezar a escribir salmos que los lleven a bien morir debajo de las piedras.
Que caiga entonces la lluvia
les perfore el corazón
y canten
y lloren
y escriban historias en las palmas de las manos de los que se han ido a vivir.
viernes, 8 de julio de 2011
Retrato
A ella, que nunca quiso robarse mi vida
Una mujer
![]() |
| Mujer en su cueva. Paul Delvaux |
una silla
las ganas de sentarse a mirar
cómo la tarde se devora
los cantos de gorriones
cuyas alas en flor
le recuerdan que el tiempo
nunca se suspende.
Una mujer
un espejo
las canas aferradas al cuero
de diez en cien
de cien en mil
las justas para contar y cuentear
soledades
canciones
vértigos
porque la vida es terca
porque no se detuvo en el soñado orgasmo.
Una mujer
una pluma
las miradas chocantes
que se topan con el pudor
con su desnudez interrumpida por las ganas
por su piel
cabello
uñas
que centímetro a milímetro
presumen la voracidad del tiempo
las memorias de amares
minuetos
sus pasos andados descalzos y a destiempo.
Del diván de
Poesía,
Sueños,
Vida Surreal
martes, 31 de mayo de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
Llueve
Llueven días en que ni números
ni letras significan tu nombre.
A cántaros caen sinalefas sin sentido
ecuaciones de algebraico desorden
que no dicen
ni prefijos
ni finales de tu sombra.
Será que existes
en lo que tu apócope esconde
que tu risa
es un compás de tres cuartos
y tu nombre es obligado silencio.
ni letras significan tu nombre.
A cántaros caen sinalefas sin sentido
ecuaciones de algebraico desorden
que no dicen
ni prefijos
ni finales de tu sombra.
Será que existes
en lo que tu apócope esconde
que tu risa
es un compás de tres cuartos
y tu nombre es obligado silencio.
lunes, 9 de mayo de 2011
Centímetro a centímetro
-Piel, cabello, ternura, olor, palabras-
mi amor te va tocando.
Voy descubriendo a diario, convenciéndome
de que estás junto a mí, de que es posible
y cierto; que no eres,
ya, la felicidad imaginada,
sino la dicha permanente,
hallada, concretísima; el abierto
aire total en que me pierdo y gano.
Y después, qué delicia
la de ponerme lejos nuevamente.
Mirarte como antes
y llamarte de "usted", para que sientas
que no es verdad que te haya conseguido;
que sigues siendo tú, la inalcanzada;
que hay muchas cosas tuyas
que no puedo tener.
Qué delicia delgada, incomprensible,
la de verte lejos,
y soportar los golpes de alegría
que de mi corazón ascienden
al acercarse a ti por vez primera;
siempre por primera, a cada instante.
Y al mismo tiempo, así, juego a perderte
y a descubrirte, y sé que te descubro
siempre mejor de como te he perdido.
Es como si dijeras:
"Cuenta hasta diez, y búscame", y a oscuras
yo empezara a buscarte, y torpemente
te preguntara: ¿estás allí?", y salieras
riendo del escondite,
tú misma, sí, en el fondo; pero envuelta
en una luz distinta, en un aroma
nuevo, con un vestido diferente.
Rubén Bonifaz Nuño
mi amor te va tocando.
Voy descubriendo a diario, convenciéndome
de que estás junto a mí, de que es posible
y cierto; que no eres,
ya, la felicidad imaginada,
sino la dicha permanente,
hallada, concretísima; el abierto
aire total en que me pierdo y gano.
Y después, qué delicia
la de ponerme lejos nuevamente.
Mirarte como antes
y llamarte de "usted", para que sientas
que no es verdad que te haya conseguido;
que sigues siendo tú, la inalcanzada;
que hay muchas cosas tuyas
que no puedo tener.
Qué delicia delgada, incomprensible,
la de verte lejos,
y soportar los golpes de alegría
que de mi corazón ascienden
al acercarse a ti por vez primera;
siempre por primera, a cada instante.
Y al mismo tiempo, así, juego a perderte
y a descubrirte, y sé que te descubro
siempre mejor de como te he perdido.
Es como si dijeras:
"Cuenta hasta diez, y búscame", y a oscuras
yo empezara a buscarte, y torpemente
te preguntara: ¿estás allí?", y salieras
riendo del escondite,
tú misma, sí, en el fondo; pero envuelta
en una luz distinta, en un aroma
nuevo, con un vestido diferente.
Rubén Bonifaz Nuño
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

