lunes, 23 de junio de 2008

Mujer de Lot

Mis ojos padecen de intoxicación (es más, todo mi yo).
Se han aferrado a tus múltiples gestos, a la insistencia de tu mirada
cuando se cuelga de mis ojeras, a cada párpado tuyo en el intento
de mantenerse contraído para poder penetrar en mi eclecticismo de ojo.
Parece que mi cuerpo ha perdido el movimiento,
que se ha congelado ante la desnudez de tus miembros.
Inmóvil permanece ante estímulos ajenos al espectro de tu animal,
soy la mujer de Lot ante tu ira,
soy piedra y sal que en monolítico disfraz contempla tu demonio.
Mi boca profana el lenguaje de imposibles,
lo viola necesitada de la comunión con tu espíritu,
se obsesiona con tu lengua, con cada embrión que se gesta en tu cerebro,
con cualquier generoso dragón que me ofrezca el calor de tu boca.
Pero sé que después de tanta montaña, de tanto gigante Briareo impidiendo
con sus cien brazos que te encuentre, que te toquen mis dedos,
que haga sudar cada poro tuyo con mi aliento, sé que después de tanta sal y
erosionada piedra por luchas infinitas con tu cuerpo,
estás con los brazos abiertos, Tótem esperando mi vida.
Iliana Ávalos González (copyright 2008)

3 comentarios:

Angélica Maciel dijo...

Mujer de Lot, lo repito de nuevo, es un texto excelente que promulga la violencia literaria en la mujer de la que hablábamos el otro día. El vocabulario es fuerte, las palabras imágenes son precisamente como la mujer de Lot... sal vuelta piedra, roca. El cerebro angustioso recibe los sentidos...
Lady Vivianne

El Macaco dijo...

Wooow, me encanta.

Lady Mondegreen dijo...

Yo tengo una verdadera obsesión con la mujer de Lot, y me gusta esa voz que le diste a la que se representa siempre como piedra y ni siquiera merece un nombre propio.

Me gusta esa idea de su estoicismo como valentía, como postura frente a la ira.

Me encanta esta exploración que hemos estado haciendo de la violencia.

LM

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