martes, 15 de julio de 2008

Toxemia glucémica

A veces quisiera ser médico hoy. O enfermera o loca que sabe lo que le pasa al cuerpo, al espíritu cuando está cansado y siente que se le desprende desde los pies, hasta el cuello y las palmas de las manos.
Ayer pensé que te perdía. Ayer pensé en ese momento que ocurrirá sin que yo quiera, porque te quiero. Pero te vi cerca de donde más temo. Te vi lejos de mi, de mi vida, de mis hijos y lloré trescientas gotas por cada ojo. Se me fueron porque quise hasta que dije basta. Porque mi tristeza tiene punto final cuando tú decides disfrazarte de diosa guerrera y dar la batalla.
Hoy no quiero escribir un poema ni quiero dormir ni tengo ganas de moverme de este cuerpo, de la memoria insistente que me mantiene colgada de tu voz.  Hoy pensé en los 25, en los 400, en no sé cuántos números que no entiendo  y en no sé cuántas toxicidades en tu cuerpo. Me parece increíble que una reacción química pueda desencadenar un cuadro tan extraño de intoxicación. Tal vez no sea extraña, pero jamás había visto a alguien intoxicado con glucosa. Ojalá pudiera explicarlo, ojalá pudiera saberlo, me conformo con entenderlo y quedamre tranquila de que la insulina haga su trabajo. Quisiera que mi curiosidad me llevara a límites de conocimiento absoluto y poder explicarte y dar la lucha juntas.
No puedo hacer más que estar a tu lado, amarte y colaborar en tu recuperación. Pensar que vas de salida me refresca el espíritu, como el viento a mi rostro en una fresca tarde de otoño.
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4 comentarios:

Lady Mondegreen dijo...

Ánimo amiga. Me duele y me entristece ver que esto sigue haciendo de las suyas. Me siento hasta ridícula y reverendamente inútil, sin poder darte la clave, decirte algo que verdaderamente te reconforte.

Pero te digo lo único que puedo, que te quiero y no deseo más que esta piedra que cargas ahora se aligere, que la armonía y el balance que es necesario se recupe.

Un abrazo

Angélica Maciel dijo...

Te quiero Iki. Quisiera que las palabras fueran cosas y cada acto se hiciera real: fuerza, ánimo, valor, amor, cariño... sin embargo son palabras cuyo significado es eterno. Allí radica esa fortaleza que nos une en las letras. Cuidate, cuidala...

Geo dijo...

Amiga; me da tanta tristeza que empieces en el camino de las enfermedades ajenas pero tan propias que duelen como si de uno fueran.

Yo sé de ese nuevo miedo. Yo sé de esas angustias y en lo que pueda, con lo poquito o lo mucho que tú quieras, voy a estar a tu lado.

Un abrazo inmenso!

El Macaco dijo...

Toda la bateria que necesites para estar siempre con luz, puedes obtenerla de los que acá estamos. Cuando vuelvas a leer esto recuerda que para el día de hoy todo se ve mas claro.

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