sábado, 12 de junio de 2010

Manjar para una princesa

Estoy maravillada de ver recipientes con leche en el refrigerador. Puede parecer tan insulso y ordinario pero no encuentro otra forma de estar más cerca de mi hija ahora que me he unido a las filas de las madres profesionistas. Ella se queda donde los abuelos mientras yo me dedico a los libros todo el día, al mismo tiempo que pienso en ella y guardo en los recipientes el valioso líquido con el que le prodigo mi amor a mi hija mientras no estoy. Me asombra mi cuerpo, que tan humano como es no se equivoca y le da lo que necesita, parece una labor tan sencilla, extraer el alimento, pero me siento en la cima del Everest cuando miro los botecitos llenos de blanco, y mejor aún, cuando veo las mejillas rubicundas, enormes y preciosas de mi muñequita, que por lo menos, de alguna forma, tiene cerca a su mamá.

2 comentarios:

manuel dijo...

si, para los papás (amos de casa)también es un consuelo saber que dejan una parte de ustedes en el refri, porque alimentan la pancita y el corazón de sus hijos.
Abrazos para todos.

Herminia Guardagujas dijo...

=) Esos hijos, uno hace todo por ellos.

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