miércoles, 14 de diciembre de 2011

Esas no deseadas soledades

No sé qué pasa hoy que Ismael García está hoy cante y trove en mi cabeza, en mi nostalgia. Yo también escribía cartas, no a La Habana, más cerquita, pero mis lágrimas le daban la vuelta al mundo cuando extrañaba, cuando la cama estaba vacía y cuando la ropa lucía tan sola, tan dura en el perchero. Y es que son terribles las distancias y temibles las soledades, pero uno aprende, se curte, se sabe fuerte, se reconoce como una roca en la adversidad, digamos que es la parte positiva de una soledad no deseada. Es en esas no deseadas soledades cuando uno decide ser un superviviente con toda el alma, aunque en realidad se sienta como un barco golpeando contra un iceberg. Es en esas no deseadas soledades cuando uno lanza una maraña de paja para que ruede tras del que se ha ido y le cuente cuánto se le extraña, cuánto se le necesita, cuánto se le ama. Y uno como roca toma decisiones, ilusas, torpes, ciertas. Y uno como roca espera, inmóvil, erosionando el corazón. Y uno como roca se instala en el guardapolvo de la puerta para que no se cierre, para que el amor entre de nuevo, si puede, si quiere, si está vivo. Todo es dudoso. Lo cierto es que la espera vale la pena, por si sí, por si no, porque de todos modos uno gana; uno gana porque pierde, uno gana porque reconstruye. Ay Ismael, mira lo que has hecho.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El hombre en el espejo

Esta mañana mientras pensaba en los 26 cuerpos encontrados en tres camionetas en el lugar en donde vivo, mientras me horrorizaba lenta y pesadamente, mientras la desolación, la tristeza, la impotencia, el qué será de mi país, de mi hija que apenas empieza a "disfrutarlo", qué será de todos que vamos hacia un hoyo lleno de petróleo, sonaba  incesante en mi cabeza Man in the mirror de Michael Jackson.Sonaba porque recién escuché la versión remasterizada (que por cierto me encantó, me suena a que está un poco godspell), pero también sonaba porque sé que es lo mínimo que cada quien puede hacer por cambiar su vida, la vida de todos.  Si cambio yo, influyo en mi hija y en lo que me rodea. Espero que sea una cadena de cambios y de esperanza.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Besos para dormir de noche

Día largo. Diez treinta pe eme, manejando por la carretera, de pronto en la soledad y negritud del camino suena Daydreamer y comencé a imaginar mi día en dibujos animados, borrosos, difuminados, en blanco y negro, como la noche, como mi corazón dividido en tres.
Él habla y habla, mientras trato de concentrarme paso diapositivas de indios, de vírgenes, de niños sin madre y de caníbales, y yo escucho, admiro; luego vuelvo a mis pensamientos, me voy, me pierdo.
Mi caricatura corre hasta su cama, las joyas de la reina -que no son otra cosa más que mis viejos y usados aretes, collares, anillos, que saca diez mil veces y diez mil veces vuelve guardar-, el osito amarillo tirado en el piso, sus pantuflas de cerdo rosa, su cobija azul, su leche y su sonrisa. Me cuelo en la casita sin que me vean, sin que me huelan, y lo veo a él, empeñado en disfrutar todos los besos, todas las sonrisas que nos tocan, en preparar las bolitas de carne, en pasear a los perros, en sonreír porque es feliz en donde está, porque está en donde quiere estar.
Y yo sigo acá, hablar, sonreír, cumplir, sentir que la vida es dura, que hay que desangrarse el alma, rebanarse los sesos para llevar esta vida que cuesta tanto, esta que vale la pena vivir; y mi caricatura sin color persiste entre sábanas y besos, entre sonrisas y bailes de gimnasia y yo me pregunto, si la vida dura vale la pena o si el amor se cuenta porque un solo beso de ella, uno de él son la eternidad, porque las miles de sonrisas en mi cabeza, en mi piel, son las mismas que sólo estoy imaginando.
Once pe eme, vuelvo a poner Daydreamer, porque llegué a casa, porque no hay nadie junto a la puerta, todos adentro, duermen, sueñan, y yo me dispongo a descansar.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

El himno de los muertos

Hay muchos en los que pienso hoy, todos queridos, todos extrañados. Mis abuelos, mi tía, mi amigo, mi perro.  Lo cierto es que el día de hoy me sirve para recordar lo mucho que los quise, que los quiero, lo mucho que hacen falta, la maravillosa transición que hicieron con su muerte. Para ellos,

El himno de los muertos

Así se dirigían al muerto,
cuando moría.
Si era hombre, le hablaban,
lo invocaban como ser divino,
con el nombre de faisán.
Si era mujer, con el nombre de lechuza.
Les decían:
"Despierta, ya el cielo se enrojece,
ya se presentó la aurora,
ya cantan los faisanes color de llama,
las golondrinas color de fuego,
ya vuelan las mariposas".
Por eso decían los viejos,
quien ha muerto, se ha vuelto un dios.

Netzahualcóyotl


viernes, 14 de octubre de 2011

No te rindas


Hace tiempo este poema de Benedetti fue mi mantra. Así, completo. De él pendió mi corazón, mi fe y mi vuelo. Y porque después de la tormenta siempre sale el arcoiris.
Hoy pienso en una de mis moiras. En Imani. En cada una de las personas que quiero y que derraman llantos y están en pie de guerra.
Las quiero. Las abrazo. No se rindan. 



No te rindas
No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero
porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.
porque no estás solo, porque yo te quiero.
Mario Benedetti

jueves, 6 de octubre de 2011

Bajotierra


Nadie puede culparme por escribirte, Herminia
ni por dejar las luces prendidas del camino, para que me sigas
para que vengas a decirme que la tierra está en el mismo lugar.

Así es siempre, me dijiste,
y yo me levanté y te seguí los pasos para ver el mundo
ese en el que haces las veces de mucama de sueños
de cocinera de espantos.

Nadie puede venir a decirte Herminia
que no supiste corregirme la cordura
 ni pintar de negro la alcoba
que se empeña en mojarme los pies hasta despellejarlos
y se obsesiona con descarrilar la vacuidad de mi reflejo.

Te hace falta bañarte en sol, me dices,
y me quedo pensando en las sonrisas que emanan de sus rayos
en las lágrimas sonoras que se secan a gotas
que limpian con calor mis córneas dilatadas.

Yo soy quien no entiende de sueños, te digo
y me regreso buscando las huellas que dejé en el camino contrario
las que borré con olvido, con ganas de tierra.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Oportunidades

Toma I: está chueca
La vida da múltiples oportunidades. Los últimos meses de mi vida he tenido varias a mi alcance, y lo mejor de todo es que me he decido a tomarlas. Hasta pensé que me iba a morir porque he estado cerrando círculos a lo bruto, pero no, no tuviera tanta suerte este mundo para librarse de mí.

Hace tiempo que buscaba en Facebook a quien fue mi mejor amiga durante la prepa. Le perdí la pista por broncas que ahora me parecen insulsas y tal parece que viví catorce años creyendo cosas que no eran (esa es una buena noticia). La busqué sin éxito y un día hace algunas semanas me agregó, me dio harto gusto. Luego me la encontré en el Flashmob que hicimos en Centro Magno; platicamos atropelladamente, con emoción, rápido, con las ganas de sentarnos a tomar el café que nos debíamos desde hace más de una década. Resulta que ella vive en donde viven mis papás y voy a diario desde hace más de un año, desde que nació Sakura.
Toma II: ¡está peor!

Hoy nos vimos con amigos y me dio la impresión de que el tiempo no ha pasado. Hablamos de la vida, del amor, de cómo la vida nos ha madurado, golpeado y abrazado.

Llegué a casa feliz de estar con ellos, de tener la oportunidad de verlos de nuevo, de recordar y charlar. Llegué feliz de haberme dado la oportunidad de aceptar que la vida me dijo en tan poco tiempo "hey, ahí está Ile, ya pasó el tiempo, dense un abrazo".
Toma III: fiu, algo decente.
Sonrisa catorce años contenida

Eso hicimos. Gracias Ile por ser tan igual a como eras, por hacerme sentir que el tiempo no ha pasado,que somos en esencia las mismas, que he crecido y que he aprendido a perdonar y a ofrecerte mil disculpas. No sé qué nos depara la vida, pero no quiero perderme la oportunidad de conocerte de nuevo.

Te abrazo.


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